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  • Textura del suelo
    Suelos arenosos, francos, ricos en humus y sin encharcamiento
  • Min. Temperatura
    Brotes a 25 °C, crecimiento a partir de 12 °C
  • pH
    Tolera suelos ligeramente ácidos y ligeramente alcalinos; pH ideal: 5.5-7.5
  • Precipitaciones
    12 l/kg de producción de pepino
  • Vernalización
    -
  • Densidad de plantas
    1,3-1,7 plantas por m², 2-3,5 brotes por m²
  • Profundidad siembra
    No enterrar el punto de injerto, retirar las raíces adventicias cortándolas
Pepino
Los pepinos crecen bien en suelos con un alto contenido de humus, buena estructura y una capacidad de retención de agua adecuada. Los suelos arenosos y ligeramente ácidos también son apropiados para los pepinos, pero en este caso es indispensable disponer de un riego adecuado. Los pepinos desarrollan rápidamente un sistema de raíces abundantes para absorber grandes cantidades de agua. Dos semanas después de la siembra ya está bien desarrollado y es muy eficiente. A los pepinos les encanta el calor, pero las temperaturas muy elevadas y las grandes fluctuaciones térmicas entre el día y la noche reducen la floración, la fructificación e incluso el crecimiento del fruto. En zonas con mucha humedad y encharcamiento con formación de niebla, se debe prestar especial atención a las enfermedades de las hojas (mildiu polvoroso).
Puntos clave
  • Abonado en tres fases, observar la necesidad hasta el final
  • Garantizar un aporte adecuado de nitrógeno y fósforo al principio
  • Abonado con especial énfasis en la potasa desde el principio de la cosecha
  • Tener en cuenta la sensibilidad al cloruro
  • Importante demanda de calcio y magnesio
Información general
Información general
Demanda de nutrientes
Demanda de nutrientes
Abonado
Abonado
-
Los pepinos son unos de los cultivos hortícolas más antiguos. Tal y como ocurre con los tomates, los pepinos tampoco toleran la lluvia, ya que las hojas enferman con rapidez y el fruto puede pudrirse. No obstante, necesitan un aporte de agua abundante y frecuente porque solo disponen de un sistema radicular superficial.

Aunque necesitan mucho calor, el cultivo de pepinos en exterior ha demostrado tener buen resultado si se ubican en un lugar favorable, sobre todo para la producción de pepinos destinados al envasado. Sin embargo, suelen ubicarse alrededor de las empresas procesadoras de alimentos en conserva y, como consecuencia, están limitados tanto territorialmente como por el clima.

Los pepinos para ensalada se producen casi exclusivamente en cultivos protegidos por un invernadero de plástico o cristal. Todos los parámetros importantes para el crecimiento pueden controlarse mucho mejor de esa manera. Como resultado, la producción por hectárea es dos veces más elevada que en los cultivos en campo abierto. Además, pueden producirse prácticamente durante todo el año gracias al control de la temperatura. Los pepinos son propensos al mildiu y a los virus, como ocurre con todas las plantas de la familia de la calabaza. Algunas variedades de pepino con resistencia y/o tolerancia a determinadas enfermedades tienen aquí una ventaja.
Abonado de los pepinos: nitrógeno y potasa para un máximo rendimiento
Los pepinos necesitan muchos nutrientes y un abonado equilibrado. Como fruto que agota los nutrientes, los pepinos necesitan mucho nitrógeno. Las cantidades de nitrógeno excesivas también pueden aumentar la vulnerabilidad ante las enfermedades. Los pepinos requieren un elevado suministro de agua de manera constante, absorben enormes cantidades de nutrientes y forman una masa orgánica superior a la media. Por este motivo, también necesitan grandes cantidades de potasio. Debido al continuo crecimiento de la planta y a la formación simultanea de las flores y los frutos, la planta se enfrenta al reto de recibir un aporte equilibrado de nutrientes. El abonado de los pepinos debe realizarse de manera que se garantice el crecimiento constante de los nuevos brotes, hojas, flores y frutos y, por otro lado, el abono de los pepinos debe proporcionar a los frutos ya desarrollados una maduración óptima. Las cantidades excesivas de nitrógeno en esta fase pueden provocar una mala formación de los frutos y un sabor amargo. La cantidad de nutrientes, así como la composición de los abonos complejos, deben por tanto adaptarse en la etapa de desarrollo de los pepinos.
Cantidades de demanda y extracción de los pepinos en cultivo protegido o en invernadero

Elemento

Absorción

Unidad/ Tn. De producción

Extracción

Unidad/ Tn. De producción

Sensibilidad a la deficiencia

N

2

2

Muy sensible

P2O5

1.2

1.2

Muy sensible

K2O

3

3

Muy sensible

CaO

1.8

1.8

Muy sensible

MgO

0.5

0.5

Sensible

SO3

0.3

0.3

Muy sensible

TE

Iron chelate as a leaf fertilizer for heavy bearing crops; Observe molybdenum and manganese requirement

La tabla muestra la absorción y la extracción por tonelada de producción de pepinos. De acuerdo con esto, los pepinos necesitan principalmente nitrógeno y potasio. El fósforo y el magnesio también deben estar presentes en las cantidades apropiadas. Ejemplo: Una producción de pepinos de 200 t/ha absorbe 400 kg de N/ha. Si se absorbe una determinada cantidad de retorno de nitrógeno del suelo (por ejemplo, 40 kg de N/ha), entonces habrá que añadir 360 kg de N/ha a través del abono. A través de las cantidades recolectadas y la retirada de la masa vegetal en los invernaderos al final de la cosecha por razones de higiene, se extraen por completo los 400 kg de N/ha. En el cultivo de pepino en exterior las expectativas de producción son menores, con 60-100 t/ha de producción de frutos y 20 t de masa vegetal. En ese caso, habrá que basarse en las siguientes cantidades de nutrientes por hectárea: 145 kg de N, 55 kg de P2O5, 220 kg de K2O, 325 kg de CaO y 55 kg de MgO. Estas cantidades de nutrientes también deberán suministrarse proporcionalmente en función de las siguientes recomendaciones de división.
Todo depende del correcto abonado de los pepinos
En condiciones adecuadas, se espera que las explotaciones de pepinos de alto rendimiento produzcan 200 toneladas por hectárea. Las plantas de pepino son unas atletas de primera: la planta sigue creciendo al mismo tiempo que las partes más antiguas del fruto se van madurando. De ahí que el abonado deba apoyar ese crecimiento continuo y, al mismo tiempo, permitir una buena maduración del fruto con elevado valor comercial y buen sabor. El aporte de nitrógeno debe ser suficiente mientras el crecimiento continúa. Las grandes cantidades de fósforo y de potasio proporcionan una elevada calidad (sabor, color, firmeza y periodo de conservación).
Garantizar el nivel de potasio necesario es fundamental para la formación y el alargamiento de los frutos. Es importante evitar el exceso de nitrógeno en la fórmula del abono, ya que eso aumentaría la vulnerabilidad ante las enfermedades de las hojas y el pudrimiento del fruto. Asimismo, puede afectar a la calidad del fruto y el sabor puede volverse amargo.

Los pepinos son muy sensibles al cloruro. De ahí que el cloruro potásico solo pueda aplicarse en otoño, antes de plantar el pepino. En la etapa de crecimiento, hay que utilizar sulfato potásico y, en ocasiones, también sulfato de potasio y magnesio.
El valor de pH ideal del suelo oscila entre 5.5 y 7. Los pepinos son sensibles a la sal, y también puede producirse una carencia de hierro cuando hay enormes cantidades de fruto, que se recomienda contrarrestar con abono foliar de quelato de hierro.

La división de las aplicaciones es fundamental
En el cultivo en exterior una parte del abono se esparce antes de extender la capa de mantillo, el resto se aplica en varias dosis en función de la demanda durante los cuidados periódicos y la cosecha, algunas veces solo en la hilera.
En los invernaderos predominan los cultivos de sustrato o de suelo orientados a la producción, con la posibilidad de riego y con la posibilidad asociada de aplicar abono líquido a los pepinos.

Por un lado, esto permite utilizar diferentes abonos en cada fase de crecimiento, por otro, las cantidades de nutrientes pueden adaptarse en función de la demanda, del desarrollo de la vegetación y de las cantidades de la cosecha.
Debido a la aplicación líquida en cultivos protegidos, el requisito nutricional se convierte de kg/ha y tiempo de cultivo a kg/m² y semana. Se basa por tanto en una cantidad de riego fija por día, se calculan las concentraciones de nutrientes para el agua de riego y se introducen a través de los sistemas de dosificación.
En el caso de los pepinos es necesario haber aplicado cantidades de calcio importantes antes de su plantación en otoño. Se puede utilizar piedra caliza rica en magnesio. 2000 kg de CaO/ha puede tomarse como valor orientativo.

Parámetros de rendimiento de los pepinos:
• Número de plantas/m²
• Número de frutos/planta
• Peso del fruto

La formación de rendimiento en el cultivo de pepinos se define mediante los brotes por m² y una producción continua de flores y frutos. Al principio, es muy importante el aporte de nitrógeno y magnesio, así como una cantidad continua de fósforo. Los pepinos bien formados con un color intenso y saludable y su sabor característico solo pueden conseguirse con un aporte adecuado de potasio. Las cantidades de nitrógeno adaptadas y un buen aporte de fósforo y de agua también mejoran el sabor.

Primera aplicación

Segunda aplicación

Tercera aplicación

Primera aplicación

Desde la plantación a la primera floración: empezar con cantidades de abono moderadas Desde la plantación del pepino o al principio del crecimiento, los pepinos necesitan cantidades relativamente pequeñas de abono. La escasez de abono y las restricciones en el riego aumentan la formación de masa radicular. Por lo tanto, hasta la primera floración solo se suministra alrededor de 1/10 de las cantidades de nitrógeno, pero el 40 % de la cantidad total de fósforo. En cuanto a la potasa, en esta fase solo se suministra 1/15 de la cantidad total necesaria. Solo entonces aumenta la necesidad. Un abono complejo con alto contenido de PK y bajo contenido de N es apropiado para esta fase de abonado.

Segunda aplicación

Desde la primera floración hasta el inicio de la cosecha: nutrición equilibrada para la floración y la formación del fruto Desde el inicio de la floración hay que apoyar la formación de flores y frutos de los pepinos y, al mismo tiempo, el crecimiento continuo y la floración. Para ello se necesitarán proporciones de nutrientes muy equilibradas. Durante esta fase, el abonado de potasio debe incrementarse. El aporte de magnesio y calcio también debe realizarse en esta fase de desarrollo.

Tercera aplicación

Desde el inicio de la cosecha hasta el final del cultivo: la aplicación de abono NPK con alto contenido de K es importante En el caso de los pepinos, la fase de recolección puede describirse como la fase de abonado principal. En esta fase se necesitan altas cantidades de nitrógeno, fósforo y potasa. Una dosificación continua de nutrientes mediante el riego con los productos L.A.T SUPREMO apropiados garantiza el aporte. Los frutos mal formados y con mal sabor son resultado de la carencia de nutrientes. Además, la falta de aporte también se ve claramente en la escasa formación de flores nuevas y, con ello, en la reducida cantidad total de cosecha. El abonado del pepino puede suspenderse aproximadamente dos semanas antes del final de la cosecha. Los últimos frutos maduran entonces con los nutrientes que todavía están presentes en las plantas.